
Está muy bien tener una enorme casa y un precioso coche, tener grandes cantidades de dinero y un barco espectacular. Nos puede hacer sentir bien, que digo, muy bien, pero hay no radica el núcleo de la felicidad. Imagínate que tienes todo eso pero que no tienes a nadie a tu lado. Ni familia, ni amigos, nadie… ¿Serías feliz?
Ahora bien, piensa al revés; ni casa, ni coche, ni mucho dinero,ni barcos, sólo una familia que te adora y unos excelentes amigos que darían la vida por ti. Una familia que te rodea en sus brazos cuando la pena te aplasta, cuando tus lágrimas caen al suelo y nos puedes levantar solo el vuelo. Unos amigos que están más allá de cuatro cervezas, que están por tu dolores de cabeza y por tus discursos de la injusticia y del destino, unos amigos que ya están cuando tú todavía no los has llamado. Una familia y unos amigos que ríen contigo, que abren su corazón, que beben de tus lágrimas, que viven dentro de ti y tú dentro de ellos, que sois amores y almas gemelas….que sois la mismísima vida.
Tal vez se sufra y los problemas surjan, tal vez halla días oscuros y heridas, pero.... ¿Conseguirías así acercarte a la felicidad?, ¿Francamente, que elegirías?
La primera opción nace de los pensamientos más conscientes, de la tradición de la sociedad, de una mente que nace con ideas ya hechas y formadas pero que no significa que sea la correcta y la que dé la ansiada felicidad. La segunda opción nace del corazón y de los sentimientos, del espíritu y del alma, del amor en mayúsculas y de todo lo generoso que existe en la persona, sin que necesite grandes cosas materiales ni lujos ni nada desvirtuado de este mundo actual. ¿Cuál es la opción correcta? Está claro que es la segunda opción, pero ahora pensar… ¿En qué opción vivimos y vive o malvive nuestro mundo? Lo veis, vamos por el camino equivocado y esto no para de girar y el rumbo continúa hacia la codicia, el poder y la agresión humana. Hemos caído en la vorágine mecanizada y hemos olvidado todo lo bonito, lo especial y lo bendito que tiene el ser humano y este planeta herido por nuestra inconsciencia. Entonces, ¿Qué hacemos para ser felices? Yo no tengo la formula exacta, pero tengo mi opinión y soy de lo que piensa que podemos ser felices siempre que tengamos libertad en cualquier lugar y momento. Tenemos que disfrutar de todo; del llanto de un niño al nacer, de un increíble amanecer, del viento y de la brisa, de un abrazo y una risa, de las estrellas de la madrugada y de ver a gente enamorada, de que podamos respirar el aroma de la primavera, de que tengamos alguien a la vera, del vuelo de una paloma, de los gestos y las bromas, de una sensual mirada y un beso de fuego, de un adiós y un hasta luego, de todo lo que tengamos a nuestro lado y siempre apasionados, que esto es vivir, que somos la vida, en cada momento y por favor con sentimiento, en cada minuto y en cada instante que nuestro diamante se llama corazón y en él, reside todo lo que deseamos.
Hay que rasgar las vestiduras y ser uno mismo de una vez, si es preciso morir de amor en el empeño, dar el valor a la persona y no a su situación, abrir las entrañas y vaciarse completamente sin temor a nada. Vivir la vida en su máxima expresión y olvidar las excusas y las caras plastificadas. Sencillamente ser……ser el amor.
Nosotros, todos, podríamos intentarlo y quizás el milagro exista. El amor, la amistad, la lucha y la fe humana, el hombre, la mujer, nuestro mundo, podríamos intentarlo y quizás poco a poco la gente dejara a un lado el valor material por el espiritual. Sin esfuerzos y sin miedos, tan sólo sacando el corazón y vivir con él las veinticuatro horas diarias del resto de nuestras vidas. Tan sólo aprendiendo día a día, sin prejuicios, sólo viviendo….






