Una losa más y el peso será el máximo
permitido para aguantar tanto dolor.
Otra piedra y el muro será el más alto que
hayas construido.
Un lamento perpetuo por la inercia del
victimismo.
Lo sé, no cuestiono la dificultad de vivir
con una cicatriz.
Sé que la crueldad llegó cuando la felicidad
abrazaba tus días.
Sé que ahora la ilusión ha muerto porque se
enterró de un portazo.
Lo sé, entiendo, pero el tiempo te ha dado
tiempo para indultar tu herida.
Ahora ya es momento de cambiar de amistades y
dejar a la soledad que marche por donde entró. Ya es momento de abrir las
persianas para que el sol pinte esas paredes marchitas por la oscuridad. Está
bien, hazlo a tu ritmo, sin prisas y sin fecha, que cada uno tenemos un
barómetro distinto para las emociones y la superación.
Hazlo, no te quedes amarrado en el
pasado consumiendo recuerdos.
Intenta aceptar que Afrodita llevaba a Judas
por dentro.
Reconoce que sus besos tan dulces terminaban
con un regusto de amargura.
Ya, ya sé que estabas ciego y que el
lazarillo era su andar, su contorneo y sus caderas.
Pero ahora vuelves a ver el cielo, después de
tanto tiempo amurallado por la figura de su cuerpo. Vuelves a ver la luz,
después de tanta venda y tanta palabrería…
No me sirve que sigas sumido en el eco de su
carcajada, que lo que tú llamas dulce sonrisa, el mundo lo bautizó como el arma
del diablo. No me basta que me digas que lo intentas, que el calendario se ha
quedado en los huesos ante la caída de los meses, sin embargo tú sigues en el
intento y ni siquiera sabes que intentas…
Vale, no me vengas con eso de que no estoy en
tu piel, que más que entre tus poros, estoy en tu corazón y atiendo a la
complicación de la situación. Asiento a tu llanto, a tu quebrado querer, a la
pérdida de tu esperanza, al vacío de tu alma…
Comprendo la travesía de tu naufragio cuando
navegabas en un transatlántico.
Comprendo que antes reinabas mares y océanos
y ahora te ahogas en charcos.
Comprendo que tus descosidos ya no pueden
remendarse porque has agotado el hilo de tu paciencia. De verdad, lo comprendo…

Ya toca alzar tu voz por encima del reproche
y de ese susurro torturador que enfría tu cama cada noche. Ya toca abrir
ventanas que oreen tu respirar y ya toca volver al mundo con nuevas ropas y
colores. Toca subirte de nuevo al escenario e interpretar con tus encantos los
misterios de la vida. Toca tirar del
telón para que vuelvan los aplausos de tus deseos…
Mereces que el tiempo cambie su actitud
contigo y lo adornes de nuevo con tu convicción.
Mereces que los días caigan repletos de tus
cosas y dejen de ser huérfanos y en vano.
Mereces eliminar los restos de veneno que han
quedado en tu mente y corazón.
Mereces alegrías, epopeyas sentimentales,
veranos mensuales…un nuevo principio.
Sí, mereces que esas piedras se erosionen y
vuelva a florecer el jardín de tu destino.
Ahora toca picar piedra, desmenuzarla para encontrar salidas y si no las hay fabricarlas.
ResponderEliminarGracias nuevamente por tu positivismo!