Amigos: David Lucas continua está historia donde Merche Ruiz y el comisario Moravia, y que conoceremos al nombre del muerto que vino del cielo. En esta serie que siete escritores Indies Juanjo Díaz Tubert Mercedes Gallego David Lucas Frank Spoiler Josep Capsir Isabel Mata Musik y Juan Alberto Re Crivello han resuelto brindar a sus lectores cada 4 días Os invitamos…
A cargo de David Lucas. ( O sea, yo)
—Vaya, parece que por aquí,
también estás haciendo de las tuyas—Le espetó a Popeye—.Vamos a ver si conmigo,
Popeyito, eres tan gracioso como con tus despreciables «vecinos»—. Al payaso se
le borró de golpe su característica sonrisa y sintió en sus carnes, que la
mirada del comisario era aterradora. Dio unos pasos atrás como pudo, pues tenía
encadenados los pies y las manos, para que ni el mejor escapista del mundo,
pudiera tener una mínima posibilidad de fugarse. Pegó literalmente su cuerpo a
la pared, luego, esperó a que entrara y a su vez, pensó que algo malo podría
estar a punto de suceder.
El comisario,
se sentó en la litera y observó los escasos enseres que le habían dejado a pie
de cama. Cogió un pequeño libro titulado, “Una psicóloga, un argentino y un
funerario”, lo miró con desdén y lo dejo cuidadosamente en la pequeña y vieja
mesita que tenía a su derecha.
—Bien, ahora vamos hablar tú y
yo—dijo Fuentes a Popeye—.Empieza a contar todo lo que sepas o te juro que de
aquí no sales nunca más. Y no me vengas con que tienes derecho a un abogado o
cualquier treta legal, porque te aseguro, querido, que me importa una mierda
ahora mismo la ley, lo que pienses o tu vida.
Popeye quedó petrificado. El
bufón, ese loco que se reía de medio mundo, tenía el rostro congelado, la piel
más blanca que su maquillaje y los ojos a punto de verter un tsunami de
lágrimas.
— ¿Dime tu verdadero nombre y
quién eres realmente?
El payaso, ya se había quitado
con una gasa todo la pintura de su cara y su rostro quedó por fin al desnudo.
Ya no había síntomas de locura, alegría…No, su mirada era triste, los suspiros
intensos y las arrugas de la piel evocaban a una vida llena de lucha y
sufrimiento.
—Me llamo Francisco Mata, pero
todos me conocen por Frank. No soy italiano ni francés…Sólo soy un tipo que
nació en algún lugar de este país y…
— ¿Cómo que en algún lugar, dónde?—. Le
interrumpió Fuentes con aspereza y sin respeto alguno.
—Comisario Fuentes, soy
huérfano. Viví en un orfanato hasta que cumplí los diez años. Cansado de vivir
sometido a una doctrina muy radical, me escapé y anduve por todos los rincones
de España, hasta que una familia me acogió cuando estaba a punto de morir de
hambre y frío. Ellos trabajaban en un circo y con ellos aprendí el oficio de
escapista. Con el tiempo «mis padres» me echaron y tuve que volver a buscarme
la vida.
— ¿Te echaron de casa? ¿Por
qué?—El tono de Fuentes empezó a ser más conciliador y pacífico.
—Ay, comisario, el amor…Me
enamoré perdidamente de su hija y ellos no aceptaron la relación pues era como
mi hermana.
— ¿Te enamoraste de su hija?
Vale, me parece muy bien, pero que…
–Comisario—Esta vez fue Frank
quién le interrumpió—Esa chica, la hija de mi familia adoptiva…es Merche.
Merche Ruiz, la que ha marchado hacia Costa Rica amenazada de muerte por
alguien muy peligroso.
—Popeye…eh, Frank, ¿Por qué
diablos no ha contado esto antes a mis compañeros?— ¡Maldita sea! Necesitamos
hablar con ella y aquí habría estado protegida por todo mi equipo. Ahora está en Costa Rica y
tendremos que pelear con el gobierno costarricense. Es muy importante que me
diga exactamente dónde está y quién la ha amenazado.
—Verá, no puedo decirle
nada, si le cuento algo, irán a por ella
y la matarán.
—Creo que no me ha entendido—El
comisario volvió a endurecer su tono de voz—si no me dice lo que sabe, ella
morirá de todas formas y tú, ni siquiera podrás despedirte en su puto funeral,
porque criarás malvas de por vida en las mazmorras de esta ciudad. Así que,
decide, porque el tiempo apremia…
A Frank se le escaparon las
lágrimas, cubrió su cara con las manos y negó con la cabeza varias veces. No
tenía opción, el comisario Fuentes tenía razón. Sí callaba, ese despiadado
asesino tarde o temprano iría a por ella, para zanjar “el tema” y no dejar
ningún cabo suelto que le inculpara. Sin embargo, si hablaba, quizá habría
alguna posibilidad de salvarla; los agentes ya estaban rumbo a Costa Rica y si
facilitara cualquier información para dar con Merche, estaría escudada con la
policía y más protegida que nunca.
Levantó la cabeza, apretó los
puños, cerró los ojos, suspiró y volvió a abrirlos. Miró al comisario y asintió
con la cabeza.
—Usted gana, voy a contarle lo
que sé. Quizá no sea mucho, pero haré lo que sea por Merche. ¿Me da usted su
palabra de que estará escoltada en todo momento hasta que atrapen al
asesino?—Frank, estaba realmente apesadumbrado y necesitaba oír algo que le
tranquilizara. Algo que le convenciera de que su Merche, iba a estar bien.
—Por supuesto—dijo Fuentes—.Le
doy mi palabra de que estará a salvo y que todo saldrá perfectamente. Es más,
si lo desean, cuando todo pase, les proporcionare una vida nueva donde puedan
ser felices para el resto de sus vidas.
—Vale—dijo el payaso y
escapista—. El cadáver que cayó del cielo…verá, se llamaba Gerardo Ríos, actor
porno, conocido como “Guerwin”, era amante de Merche hasta ese día. Ella quería
dejarlo y marcharse conmigo, pero antes los dos tenían que resolver un asunto
con alguien que les había prestado dinero para producir una película. Quedaron
aquel día en la azotea—Por unos momentos Frank quedó ensimismado—Luego, por lo
que Merche me contó, Gerardo se negó a pagar a ese tipo…y bueno, ya sabe dónde
acabo. Mi amor estuvo a punto de seguir el mismo camino, pero le juró y perjuró
que le traería el dinero contante y sonante—De nuevo, negó con la cabeza— Pero
comisario, ¡Lo engañó!—Frank se exalto desesperadamente—. Ella no tiene un euro
y desde aquel momento está en peligro y si la encuentra la matará.
— ¿Dígame quién es ese hombre?—
Preguntó Fuentes.
—No lo sé, créame. Le juro que
no lo sé—contestó con contundencia.
— ¿Y Merche? ¿Dónde está
exactamente?—Vamos Frank, tengo allí a mis hombres y en breve darían con ella
si usted…tú, nos ayudas.
—Comisario—El payaso, parecía más sincero que
nunca—. Lo único que sé, es que me dijo que me
reuniera con ella en Costa Rica, que me dirigiera a la playa “La
Carolina”, que buscará en el espigón de esa playa una roca en forma de corazón.
Me dijo que debajo habría una caja y que ahí, tendría todo los datos para ir
con ella.
— ¿Por qué tanta complicación y
no se lo dijo directamente?—preguntó el comisario-.
—Comisario, para Merche la vida
es un juego y a pesar de estar muerta de miedo, no cambia jamás sus principios.
Así me enamoró y así será siempre…
Huy... cuánto hay para leer: ¡¡¡qué bueno !!!
ResponderEliminarYa ves estoy regresando a mis Letras ... es que se me habían desparramado sobre el escritorio ...
Gracias por estar siempre.