martes, 5 de febrero de 2013

LA TRAVESÍA DE TU NAUFRAGIO

 
 
Una losa más y el peso será el máximo permitido para aguantar tanto dolor.
Otra piedra y el muro será el más alto que hayas construido.
Una más y acabarás siendo una sombra encerrada en tu cuerpo.
Un lamento perpetuo por la inercia del victimismo.
Lo sé, no cuestiono la dificultad de vivir con una cicatriz.
Sé que la crueldad llegó cuando la felicidad abrazaba tus días.
Sé que ahora la ilusión ha muerto porque se enterró de un portazo.
Lo sé, entiendo, pero el tiempo te ha dado tiempo para indultar tu herida.
Ahora ya es momento de cambiar de amistades y dejar a la soledad que marche por donde entró. Ya es momento de abrir las persianas para que el sol pinte esas paredes marchitas por la oscuridad. Está bien, hazlo a tu ritmo, sin prisas y sin fecha, que cada uno tenemos un barómetro distinto para las emociones y la superación.
Hazlo, no te quedes amarrado en el pasado consumiendo recuerdos.
Intenta aceptar que Afrodita llevaba a Judas por dentro.
Reconoce que sus besos tan dulces terminaban con un regusto de amargura.
Ya, ya sé que estabas ciego y que el lazarillo era su andar, su contorneo y sus caderas.
Pero ahora vuelves a ver el cielo, después de tanto tiempo amurallado por la figura de su cuerpo. Vuelves a ver la luz, después de tanta venda y tanta palabrería…
No me sirve que sigas sumido en el eco de su carcajada, que lo que tú llamas dulce sonrisa, el mundo lo bautizó como el arma del diablo. No me basta que me digas que lo intentas, que el calendario se ha quedado en los huesos ante la caída de los meses, sin embargo tú sigues en el intento y ni siquiera sabes que intentas…
Vale, no me vengas con eso de que no estoy en tu piel, que más que entre tus poros, estoy en tu corazón y atiendo a la complicación de la situación. Asiento a tu llanto, a tu quebrado querer, a la pérdida de tu esperanza, al vacío de tu alma…
Comprendo la travesía de tu naufragio cuando navegabas en un transatlántico.
Comprendo que antes reinabas mares y océanos y ahora te ahogas en charcos.
Comprendo que tus descosidos ya no pueden remendarse porque has agotado el hilo de tu paciencia. De verdad, lo comprendo…
Pero ya toca apartar las piedras, las losas y dejar de repetir lamentos que bloquean tus intenciones y te avisan con luz intermitente de tu fallecimiento o resurrección.
Ya toca alzar tu voz por encima del reproche y de ese susurro torturador que enfría tu cama cada noche. Ya toca abrir ventanas que oreen tu respirar y ya toca volver al mundo con nuevas ropas y colores. Toca subirte de nuevo al escenario e interpretar con tus encantos los misterios de la vida.  Toca tirar del telón para que vuelvan los aplausos de tus deseos…
Mereces que el tiempo cambie su actitud contigo y lo adornes de nuevo con tu convicción.
Mereces que los días caigan repletos de tus cosas y dejen de ser huérfanos y en vano.
Mereces eliminar los restos de veneno que han quedado en tu mente y corazón.
Mereces alegrías, epopeyas sentimentales, veranos mensuales…un nuevo principio.
Sí, mereces que esas piedras se erosionen y vuelva a florecer el jardín de tu destino.

 

lunes, 21 de enero de 2013

UNA MAQUINA DEL TIEMPO



Poco a poco se va colando en mi mente y mi emoción se va llenando.
Mis pensamientos me transportan al pasado, pero los latidos golpean tan fuerte que hace que sea del presente. Los ojos se van empañando y cuando los cierro, un par de lágrimas caen por cada lado de mi cara.
La música es una máquina del tiempo, un interruptor para accionar tus sentimientos, un generador de ánimo, el mejor aliado para gritar, saltar, llorar y reír.
Subo el volumen y sigo escuchando con el alma en reposo.
Abro las compuertas de todas mis sensaciones dispuesto a revivir, resucitar, vivir y ser inmortal por cada nota musical que oigo.

Por aquello que quise y que quiero.
Por aquello que puedo y que deseo.
Por aquello que escucho y lo guardo.
Por aquello que llega y se queda.

Cuando abro los ojos no veo más que lo que recuerdo.
Si la vista va hacia atrás percibo hasta los olores, colores y sonrisas.
Si fijo la mirada a día de hoy, mil deseos por hilar con mis andares.
Cuando presto atención a su voz, compruebo que a veces hay canciones vividas.
La música embarga la tristeza al filo del suspiro y envuelve personas para siempre.
Te impregnas de su ritmo y es extraño que no encuentres momento para graparlo en algún estribillo de tu historia. Momentos que se acercan gracias a su compás y que bautizas para guardarlo eternamente en tu memoria.
La música eleva tu esencia a cotas donde ni siquiera entiendes. Te regala de repente, una motivación desconocida cuando el silencio reina en tu ambiente. Te enreda, te agiganta y te viste de súper héroe, te acuna en su melodía y te invita a exaltar lo que escondes cuando la monotonía aplasta tu tiempo. Con la música pierdes vergüenzas y creas promesas, desbaratas complejos y reconfortas tu seguridad donde antes estaba la soledad y ahora existen mil posibilidades.
Poco a poco la música avanza debajo de mi piel afilando mis sentidos.
Mis sentimientos afloran como las flores en primavera, pero es el rocío el que moja mi cuerpo cada vez que un instrumento perfora la nostalgia o la alegría.
Algunas veces pierdo el habla, demasiados similitudes en unos cuatro minutos.
Otras, canto como si supiera y me creo el rey del mundo, mientras la percusión no para de tocar en el pozo de mis entrañas.
También, en ocasiones disminuyo el sonido hasta convertirlo en susurro. 
A oscuras, la relajación aborda la inquietud de todo el día y la música completa un ejercicio que me encumbra a la paz y a la tranquilidad.
Mucha música diferente; géneros, subgéneros, étnicos, espirituales…
Pero todas aportan algo que hace que tu vida sea mejor y con más calidad humana.
La música es necesaria, diría yo obligatoria.
Tan antigua, pero tan bella, es un elemento más que debe vivir en nuestro corazón.

Desde el chasquido de un beso…
Desde el gemir enamorado…
Desde una voz entrecortada…
Desde el respirar más suave…

En tormentas que truenan…
En la brisa perfumada…
En lluvias torrenciales…
En el baile de los árboles…

La música es parte de todo.
Del mundo y de nosotros.

domingo, 13 de enero de 2013

EL CAPITÁN DEL BARCO DE TU VIDA




 



Cuando la noche se hace larga y amarga.
Cuando el tiempo pasa y nunca pasa nada.
Cuando te ciegas de rencor y no hay lazarillo que te guíe por otras calles.
Cuando el vaso está vacío y no hay nada por lo que bailar.
Cuando miras hacia un lado y miras hacia el otro y a la izquierda el silencio, a la derecha la soledad y arriba nubes negras que presagian mil tormentas.
Cuando andas con cuidado y te hundes en el barro una y otra vez.
Cuando el mar te espera con tu barco y no sabes si habrá calma o tempestad.
Surgen dos opciones, dos caminos para elegir, dos maneras de adoptar cómo vivir esta vida, que sacude y te golpea, te acaricia y te besa y te quiere y te odia…
La primera, quedarte atracado en el puerto, atando las amarras de tus desdichas, izando tu bandera blanca y esperando a que la espera, desespere a la marea y se suba hasta tu cuello y te engulla, con las olas de tu miedo y la espuma de la cobardía.
La segunda, desanclar tu barco del muelle, arriar las velas de la ilusión y navegar contra el viento y su vaivén, a la conquista de tus sueños por los océanos del destino. Con coraje, energía, voluntad, valentía…
Cómo  te cuento, que cuando la noche se hace larga y amarga, tú puedes invertir el sentido de sus horas, puedes lograr que la agonía se diluya como un dulce azucarillo, puedes obtener los encantos de una estrella y los reflejos de la luna. Cómo te explico que a pesar de la oscuridad, hay madrugadas que enamorar, sombras que iluminar y planetas que conquistar…
No queda otra más que una, si no quieres respirar sin saber que aire recoger.
No queda más que ahora, si no entiendes que eres tú y no aquel que llenas de envidia.
No queda nadie si te vas, pues al marchar es la soledad la que sólo te acompañará.
No queda lugar si caes en la perdición, que allí solo estarás para morir estando en vida.
Agarra el timón de tu vida y deja de buscar a otros que remen bajo la sombra de tu lamento.
Decide tu rumbo e inventa tu mundo, hazte con los galones de tu personalidad y construye la brújula que te lleve donde tú quieras ir.
Surca senderos, llanuras infinitas, caminos empedrados, jardines de hierba fina y cercos con hoyos y espinas, que al fin y al cabo, esto no para y machaca tu pensamiento cada anochecer, tiene sonrisas y llantos, alegrías y penas y sueños y pesadillas.
Pero no olvides en el olvido, que lo más importante es que tú seas el dueño de tu aventura, el que escribe con prosa o sin ella, el pintor que elige sus colores o el soldado que sale de su trinchera. No, no olvides, que sin ti para qué vas a vivir…
Cuando la noche se hace larga y amarga.
Cuando el mar te espera con tu barco y no sabes si habrá calma o tempestad.
Dos opciones, dos caminos y el privilegio de elegir.
Izar la bandera blanca o ser el capitán del barco de tu vida.



jueves, 6 de diciembre de 2012

EL ASCENSOR


 

 

Había dejado su firma y con ella, la mitad de sus bienes.
Cuando salió del abogado retuvo la ira en sus mandíbulas, caminó sin pensar por la calles del barrio sin pensar más que en la injusticia y en el mal de amores.
Pensó que necesitaba una ducha, el agua se llevaría los rencores y las heridas y el desagüe sería el sumidero para olvido.
En su portal, la vecina del cuarto salía con el carro de la compra y el jubilado del quinto, regaba las flores que él mismo había sembrado en el jardín de la comunidad.
Esperaba el ascensor y negaba con la cabeza en soledad…
Soledad, repitió en voz alta y un aluvión de lágrimas se apiló en sus ojos, a la espera de que al primer pestañeo, un mar de tristeza resbalará por su piel y desbaratará de un plumazo, esa fortaleza que había forjado cuando él estaba a su vera para romper el destino…y su corazón.

Se abrieron las puertas del ascensor y de allí no salió nadie.
No chocó nadie contra ella, nadie que dijera: > Te he dejado la comida preparada y una nota en la cocina, que cuenta lo que vamos hacer esta noche…>
Las puertas se cerraron y sintió un escalofrío, como si una guillotina cortará su alma en dos partes. Apretó el botón y comenzó a subir en ese pequeño habitáculo donde la agonía parecía engrandecerse alrededor de ella. A mitad de trayecto, mientras rebuscaba en el bolsillo de su chaqueta las llaves, el ascensor se paró de repente. En medio del hormigón y sin un resquicio de cristal ni de luz externa.
Miró hacia arriba, como si la salida estuviera en el techo.
Empujó las paredes del ascensor como si hubiera una puerta secreta.
Luego, gritó, pulsó el botón de emergencia y por último cayó de rodillas en el suelo.

A la media hora, unos golpes la despertaron de su ensimismamiento.
Se incorporó y se acomodó los vaqueros y la camisa, sabía que en breves momentos iba a salir de ese maldito espacio reducido.
Y así fue, los bomberos lograron abrir esta lata que estaba desgastando sus pensamientos. Que estaba torturando cruelmente sus emociones con la imagen de aquel que se convirtió de príncipe a villano de un día para otro.

Cuando llegó a casa se desplomó en el sofá y escudriñó el salón.
Las fotos seguían engañando al presente.
Las flores siempre habían sido de plástico.
Las notas en el frigorífico eran frías.
Las llaves, inservibles para abrir las puertas del amor.

Se levantó y a medida que iba caminando para la ducha, iba desvistiéndose y tirando la ropa por el suelo. Desnuda frente al espejo, quiso colar su mirada en sus ojos…
Después, suspiró y dándose la vuelta pensó de nuevo, que el agua se llevaría los rencores y las heridas y el desagüe sería el sumidero para el olvido.

 

 

 

jueves, 8 de noviembre de 2012

SÓLO SOY

No soy el mejor, no soy el más guapo, no soy el más simpático.
No soy el más alto, no soy el más risueño y tampoco soy todo lo que quieres que sea.
No soy el más obeso ni el más delgado, no soy lo que a veces sueñas ni cuando duermes a mi vera. No soy el más rico en monedas ni soy el héroe de tu cuento.
No, que va, no soy el más sincero ni el hombre que de bueno es tonto.
No soy el más sensual, ni el más sexual, ni puedo ser lo que dibujas en tu mente cuando piensas que soy inocente. No, no soy el que nunca ha roto un plato, ni soy el que regala vajillas y ropa interior. No, no soy el número uno en las listas, ni en las tontas…
No soy el más generoso, ni el más tierno, ni el calor de tus inviernos…
No soy el más serio, ni el más fiel, ni el dulce para tu hiel…
No soy el más atractivo, ni el más elegante, ni el mejor de tus diamantes…
No soy el más generoso, ni el más detallista, ni un amor a primera vista…
Sólo soy el que ahuyenta tu soledad.
El que te ama sin preguntar.
Sólo soy el que te cuenta la verdad.
El que te arropa sin esperar.
No soy el más inteligente, no soy el más pícaro, no soy el más genuino.
No soy el más maduro, no soy el más tristón y tampoco soy nada de lo que crees cuando llega la discusión. No soy el más pobre en sensaciones ni el villano de tus pesadillas.
No, para nada, no soy el mejor amigo, ni el que sabe más que los ratones colorados.
No soy el más susceptible, ni el más cuerdo, ni puedo ver lo que suplicas cuando me tachas de culpable. No, no soy el marinero de cada puerto, ni soy el arquero del romanticismo que apunta al centro de tu alma. No, no soy la letra de tu corazón de tiza,  ni la tinta de tu pluma…
No soy el más especial, ni el más fuerte, ni el dado de tu suerte…
No soy el más tímido, ni el más extrovertido, ni un loco invertido…
No soy el más esplendido, ni el más austero, ni un mísero embustero…
No soy el más astuto, ni el más deprimente, ni siquiera tu presente…
Sólo soy el que ahuyenta tu soledad.
El que te ama sin preguntar.
Sólo soy el que te cuenta la verdad.
El que te arropa sin esperar.

domingo, 16 de septiembre de 2012

IMPOSIBLE


 

 

 

Es imposible que hagas todo lo posible cuando siempre has ido delante.
Es imposible que intentes tirarme al suelo cuando eres tú la que se arrastra día a día.
Es imposible frenar  mis sueños recordando tus pesadillas con el aliento de la mentira.

Déjalo, olvídalo…
La vida continua y no hay forma de crear el puzle que tú  inventas en tu mente y que, por idas y venidas, las piezas se han desplomado delante de mi ojos.
Los días transcurren y cuando se echa mano al pasado con la energía caducada, mejor dejarlo yacer en el recuerdo y embalarlo con los recortes de los hermosos pensamientos.

De haber querido luchar aún más, habría apostado mi vida contra la muerte…
Mis miedos contra la soledad y las dudas contra tus promesas…
De haber pensado en amar, habría explorado mi corazón en busca de tus sonrisas…
Mi desconfianza contra tus hechos y tu querer contra mi armadura de piedra y perdón.

Es imposible que me cuentes cuentos de princesas, sí ni siquiera supiste escribir el guión de tus verdades cuando yo contaba estrellas para que tú te sintieras la heroína del firmamento.
Es imposible que encuentres el principio de mi vuelo, invisible para tus ojos, como la ceguera que tuviste cuando mi amor se deshojaba a cada noche que pasaba.
Es imposible que reiteres tu cambio y transformación, que antes he cambiado yo mi presente con nuevos colores, nueva ilusión y nuevos sentimientos.

Párate, frénate…
El mundo con sus vueltas me ha prometido que me suba a una de ellas, que todavía existen rutas para los soñadores y tarados como yo.
La brisa de la madrugada se acerca a mi ventana, la luna a mis versos y el olor del mar llena mis sentidos y recuentan cuando duermo, las emociones que llevo a cuestas y que están aún sin desprecintar, preparadas para vivir entre mis dedos, mis lágrimas, mi voz y mi sentir…

De querer quererte, he pasado a quererme sin querer ajeno.
Mi decisión contra tu pena y mi rumbo contra tu mapa lleno de agujeros.
De pensar en no dañarte, he pasado sin pensar por todos mis dolores.
Mi camino contra tu contracorriente y mi tiempo contra tu deshora.

Es imposible que me digas más de lo que nunca dijiste.
Es imposible que tus esfuerzos rompan los refuerzos de mis valores.
Es imposible que vendas los errores porque no hay rencor para comprarlos.

Imposible, que he decidido desplegar las alas y necesito espacio para abrirlas.
Imposible, pues deseo recorrer mis senderos y allí no hay lugar para dos cuerpos.
Imposible, porque cuando en su día era factible, te empeñaste en complicarlo pensando que jamás llegaría ese momento tan amargo… tan incierto y tan acabado.

 

 

 

lunes, 6 de agosto de 2012

UNA MADRE ES UNA MADRE





Con tu permiso, quiero defenderte, porque no es justo que te juzguen y recriminen tu actitud.
No mereces el maltrato ni las críticas, que pagamos contigo con la amargura del descontento.
Es tan injusto que torturemos tu piel, a sabiendas que en tus raíces está el aire de la vida y el verde de la esperanza. Cómo voy a darte la espalda si tu cara es la alegría cuando despierto y la caricia cuando me acuesto. Comprendo tu enfado, tu desconcierto y tu ira…
Comprendo que a veces sacudas con la crueldad que nosotros hemos sembrado en tu corazón. No pidas perdón, que antes, todos tendríamos que arrodillarnos ante ti y rogar tu clemencia por nuestro poco respeto a tu cuerpo. Por nuestra falta de sensibilidad y memoria, por nuestro egoísmo y tiranía. Perdónanos por no quererte cómo debemos quererte, por no arroparte cuando asoma el interés y no luchar en tu ejército al llegar la contaminación y el consumo. La verdad, no sé como aguantas nuestra hipocresía y mentiras que de tanto decirlas se hacen verdades en nuestra mente.
Soportas vejaciones, asesinatos sin piedad, violaciones y demás calamidades realizadas por nosotros y sin embargo, sigues en pie, muy enferma, pero en pie dispuesta a concedernos al amanecer, una belleza inigualable, imposible de superar por mucho que el vil metal y la sangre escrita en un papel, sean villanos duros de vencer.
Estás enferma, muy enferma y no hay más culpables que nosotros.
Necios y ciegos de codicia, leñadores ejecutivos que talan pulmones y colocan polución en busca del sueño del futuro. Malditos ignorantes y soberbios sabelotodo, es la muerte adelantada, el presente al revés, el auto suicidio ejecutado por la parte más mezquina…
 No obstante, continuamos señalando tu maldad porque cuando te hartas, tu rabia se lleva vidas en un instante. Asolas pueblos, destruyes islas, derrumbas bosques….
Entonces, una vez más, injuriamos contra ti y olvidamos que si eres monstruo, es porque hemos sido tus creadores y con tu susurro, hemos hecho el huracán, con tus lágrimas el demonio del tsunami, con tu piel, la fiebre de los terremotos y con nuestro pasotismo, infiernos calcinados que te visten con el luto más amargo.
Es evidente que tus golpes son difíciles de encajar si acarrean la tragedia. No hay momentos para pensar  cuando apilas muertes y destrozos, no hay tiempo que parar cuando el querer se ha evaporado con la fuerza de tu cólera. No se siente nada y son momentos que no se pueden controlar, no se intentan ocultar y las heridas se convierten en cicatrices imborrables.
¿Te condenamos? Ya lo hicimos con aquel carpintero y ya se ha visto quién fue el traidor y como nos ha ido por ser víctima y jurado, enemigo y soldado, inocente y malhechor…
Jugamos a ser Dios con la madre de todas las madres…
Y una madre es una madre, es la vida, es el aire, es el sol y la luna enamorada…
Es la estrella y es el cielo, es el mar y el puerto de los sueños, es la flor en su esplendor y es el llanto al nacer. Es el canto de mil pájaros, una hoja al caer y la nieve en el tejado, la montaña más grandiosa y el perfume cuando llueve….
Es la sangre del destino…
La cuna de nuestras cunas…
Es bonita, única y la fuente de la pureza…
Es inmensa, majestuosa y se llama naturaleza.


Siempre tú y con tu permiso, quiero defenderte.
Porque, una madre es una madre.



domingo, 22 de julio de 2012

SERÉ Y SERÁS




Aunque tenga que separar el alma del corazón y las fuerzas tiemblen porque el miedo despierta entre transistores y seiscientos veinticinco líneas…
Aunque agote mi último suspiro en el grito de la esperanza y ellos sigan enseñando dientes, mientras nosotros nos bañamos en lágrimas…
Aunque el mundo parezca que vaya a derramarse por  tanta sangre vertida…
Aunque ellos cierren puertas, precinten bocas, padezcan sordera, pinten espaldas…
No importa, a pesar de que me importa mucho, porque voy a seguir siendo el que soy y no lo que ellos quieren que sea. Voy a continuar escribiendo sobres las riquezas humanas, esas que no se venden ante el puto dorado, esas que no se prostituyen por la codicia y el interés más mísero.
Seguiré alzando la voz hacia el cielo, donde se supone que están aquellos que también lucharon y que ahora, cuando lloran, las tormentas se incrustan en cristales y aceras.
Me da igual, a pesar de que la impotencia aprieta ilusiones y asola la confianza de muchos, que esperan y esperan a que las horas tengan su esfuerzo y su vocación.
Voy a utilizar la constancia para enfrentarme al ejército de la hipocresía; ladrones acaudalados, magnates y gobernantes, reyes de la mentira, soberanos de la soberbia…
Tan sólo tengo mi voz, mis letras, mi actitud, suficiente para cabalgar por el destino hasta que me tiren del lomo de mi sueño, al barro y al estiércol de la pesadilla. Para que encadenen mis manos y las de miles de personas que caminan sin saber si lo que pisan es hielo, arena o fuego…
Aunque pueda morir en vida por querer vivir sin la muerte a la vera…
Aunque corra el riesgo de perder el mapa de mi ruta y falsifiquen mi itinerario, borrando de un plumazo mi paraíso por el infierno.
Aunque pierda el equilibrio del presente, porque piensan que a base de empujones ellos crean su futuro llenando sus malditos bolsillos.
No voy a parar para demostrar que en este maravilloso planeta hay diamantes, más allá que los que consiguen con el arma de la inocencia de un niño vestido de militar, la pureza de los animales con el apellido de extinción, el trabajo que se recompensa con clavos, hierros y esclavitud…
No voy a frenar el ímpetu que llevo en el interior, pues aunque pueda ser una marioneta en el teatro de las vergüenzas, alguna vez los hilos serán cortados por el héroe que llevamos dentro.
No voy a dejar de darle el valor a lo que realmente vale; voy a tender una mano al que viene desde el mar, voy a prestar mi silencio para aquellos que los lamentos arden en su alma, voy arrodillarme delante de aquel que duerme en un cajero y voy a levantarme cuando llegue el director y me mire con desprecio.
Seré lo que quiera que sea, con humildad y con las armas de lo que late debajo de mi piel, de lo que campea en mis pensamientos. Seré, humildemente, un obrero del sentimiento, un tipo normal que condecora a todos aquellos que llevan un plato de comida con las sobras que han dejado los que realmente sobran en este mundo. Nada más, ni nada menos.
Seré y tú serás, el guerrero que sabe que el abrazo es el mejor fármaco para curar enfermedades que nacen del lado oscuro del ser humano.
Seré y serás, el abanderado que camina con orgullo, porque un día decidiste ser buena persona y eso, no tiene precio ni dinero que pueda chantajearte.
Seré y tú serás,  lo que te venga en gana, porque a ganas nadie te puede vencer y sin rendirte no hay derrota que se sume a tu corazón.
Seré y serás, uno y mil mundos para entender que esta vida puede ser el edén que todos queremos que sea y no la cueva de parásitos que ellos intentan fundar.
Aunque deje mis arrestos.
Aunque existan infinitos.
Seré y tú serás.
Seré y serás.
Porque haremos de lo imposible, posibles…

lunes, 11 de junio de 2012

CUENTA CONMIGO



Siempre he sido más de letras que de números, de literatura que de álgebra. Pero sabes, hay excepciones que me hacen ser un fiel obrero del recuento. Hago lo que sea por contar y contar, hasta que el resultado es una sonrisa o una herida apagada. Un suspiro desbloqueado, el resurgir tras la caída, o un llanto que escapa de los muros de la impotencia. Sí hace falta, saco el traje de payaso, espabilo al niño que llevo entro, me convierto en silencio y digo eso de que nadie nace enseñado, que sin rendición no hay derrota y que en cada uno de nosotros, hay fuerza suficiente para llenar desiertos y estrellas que esperan no estrellarse más. Por eso te digo:

Cuenta conmigo. 
Que si cuento y recuento es porque sé que debajo de tu piel esta la suma perfecta entre la honestidad y transparencia. Sé que tú eres el símbolo del infinito cuando buscamos amistad y pureza. Sé lo que vales y en eso no hay cifras que igualen el valor de tu bonito  corazón.
Cuenta conmigo:
Cuando la pena rompa  tu pecho y no encuentre nido donde dejar la tristeza. Cuenta conmigo, que ahí estaré para arropar tu sufrimiento con el lecho de mi cuerpo, verás como el frío se va pasando, que dos almas prenden llamas con más rapidez cuando los recuerdos son puñaladas de traición.
Cuenta conmigo:

Cuando creas que la ilusión se ha ahorcado con la soga del desamor, tus sueños se hayan encasquillado en las dudas y el miedo… Cuenta, dime…que sí, que es verdad, que la soledad es una gran aliada en algunos momentos de reflexión, pero ten cuidado, que  a veces aparece su lado oscuro para juzgarte con crueldad y sin concesiones. Entonces, la estima huye, el coraje desaparece y lo  que creías sincero lo pintas de falsedad y mentira.
Cuenta conmigo:
Que en el mundo en que vivimos, no hay perfectos ni completos, sólo estamos los que estamos, intentando respirar ante tanto humo que tragamos…
Cada día, cada noche, aceptando los errores, los triunfos, las espinas y las flores…
Cuenta conmigo, que puede ser que no lo veas, pero te juro que aunque tenga cicatrices y un mar lleno de luces y sombras, aquí estoy a tu lado, para que me cuentes lo que quieras y me escuches decirte…
Que si no estás…
No puedo contar lo mucho que te quiero,
No puedo sumar que sin ti me muero.

miércoles, 6 de junio de 2012

CANCIONES




Una canción puede hacer tanto
por un alma cargada de olvido,
también alegrías y llantos,
por un recuerdo perdido.




Canciones que son sedantes,
cuando la moral está agrietada,
palabras que ni Cervantes,
se abrazan a una balada.




Letras que hacen pensar,
al son de un mismo latido,
sí está vacío o lleno el mar,
en un suspiro derretido.




Una canción crece tan deprisa,
en las esquinas de tu añoranza,
conquista tu tiempo y tu risa,
y escalofríos como lanzas.




Canciones que hacen despertar,
el bello placer de la existencia,
e hacen gritar, saltar y volar,
como un loco en su demencia.




Música que resquebraja el alma,
por refrescar aquel pasado,
música que desconecta la calma,
por vivir como un apasionado.




Canciones madres y amores,
canciones que son historia,
canciones llenas de dolores,
canciones que son memoria.





sábado, 19 de mayo de 2012

A LA ORILLA DE TUS LABIOS







He soltado las amarras de mi corazón y desde el puerto de la pasión, zarpa una barquita repleta de ilusión. Para navegar en los mares de tu cuerpo, hace falta desanclar la tradición y zambullirse en la locura. He izado mis velas y es tu sonrisa la que ondea en sus telas y acaricia la suave brisa. Rumbo, a la orilla de tus labios, que allí atracaré con un cargamento de sueños para enterrarlos en los ribetes de tu piel y en el pozo de tu alma.
No dudes, que aunque vista de pirata, no hay más tesoros que el roce de tus manos y los besos que desarman la picardía de mis susurros. No  temas, pues por muchos mares navegados, no hay aguas más limpias que el cristal de tus lágrimas. No desconfíes, porque sí alguna vez robé, fue  aquella estrella favorita, donde la luz de tus ojos se perdía suplicando flores sin espinas. Aquí estoy, con mi barquita y mis latidos, mi esperanza y transparencia…Aquí estoy, ya sabes, con mi barquita repleta de ilusión en la orilla de tus labios. Dispuesto a envolver mis caricias con tus cosquillas, a cegarme en tu mirada y fundir mi destino con tu camino, para hacer que mi vida sea tu vida y tu amor la sangre que recorre mis sentidos y mi mente.


En mi equipaje; el silencio a tus palabras cuando haya peligro de ahogo, mis brazos para unirse a los remos de tu rumbo, pensamientos donde tú eres protagonista y princesa, sentimientos que una vez abra la maleta, cogerán carrerilla hacia tu pecho, besos sin fecha de caducidad, ternura al anochecer para cuando te mire como duermes y un mapa donde podamos dibujar el itinerario de nuestra historia.


Aquí he llegado, con mi barquita repleta de ilusión…desde el puerto de la pasión.
A la orilla de tus labios, para declarar que por ti, después del mar…cielo y tierra.
Para decirte eternamente, que si existe mi barquita, es por ti, la sirena del mar de mis entrañas que llena mis océanos.